Encuentro con el agua

Encuentro con el agua

El manantial de Borines

Tenemos que remontarnos hasta mediados del siglo XIX, más concretamente a 1855, para dar comienzo a la historia. En ese año se descubre el manantial La Victoria, hilo conductor de este relato que nos trae y nos lleva en el tiempo. Las características de sus aguas minero-medicinales pronto fueron probadas y tras unos años de precaria explotación, en 1892 se inaugura el Balneario de Borines, un edificio confortable y elegante, con todas las comodidades de la época y con capacidad para 100 personas. Fue uno de los acontecimientos más relevantes del momento y contó con la presencia de grandes personalidades del mundo de la cultura y de la política. La prensa regional y nacional se hizo eco de ello y son muchas las menciones que encontramos en los principales periódicos de la época. La apertura del edificio coincidió, casi en el tiempo, con la llegada de la línea de ferrocarril desde Oviedo a Infiesto, y pronto a la vecina Villamayor, cuya estación pasó a denominarse Villamayor-Borines.

Comenzaba así una nueva etapa de esplendor. Durante varias décadas funcionó como punto de encuentro de bienestar, recibiendo a visitantes ilustres y personas que acudían a él por la calidad de sus aguas y tratamientos. En el año 1920 pasó a especializarse en el envasado y venta de su agua mineral, abandonando su actividad hotelera. En pocos años, sus aguas embotelladas adquirieron gran prestigio y reconocimiento. Los numerosos premios y menciones internacionales así lo confirman.

El manantial de Borines ofrece un agua pura y sana por naturaleza. Un agua de mineralización débil que se envasa en origen, tal y como mana del subsuelo, sin tratamiento químico ni microbiológico. Su presentación en el mercado, solamente en envase de vidrio, es garantía de calidad y de respeto al medio ambiente.

El agua cubre el 71% de la superficie de la Tierra que coincide con la proporción de agua que compone nuestro cuerpo y en la cerveza supone el 85-92%, siendo éste su componente mayoritario. Es por esto que en la elaboración de cerveza ORDUM, el agua cobra una vital importancia.

La importancia del agua en nuestro proceso de fabricación

La elección de las materias primas que vamos a emplear al crear una cerveza, es clave. La fabricación, aunque puede resultar sencilla en su parte mecánica, es compleja, pues cada proceso y resultado dependen de otros. Se trata de una cadena de reacciones químicas que hay que conocer, tanto para diseñar la receta como para controlar su desarrollo. Ciertamente, subir o bajar una temperatura durante la maceración, añadir más o menos lúpulo, agregar las maltas y molturarlas es relativamente sencillo; la difi cultad reside en hacer de todas estas decisiones la comunión perfecta para obtener la cerveza que queremos conseguir. En este proceso nada puede pensarse de forma aislada.

Como bien explica Boris de Mesones, Maestro Cervecero por la VLB de Berlín y juez en campeonatos como la World Beer Cup o el European Beer Star, pero sobre todo, títulos aparte, un profesional y apasionado que lleva muchos años dedicando tiempo y esfuerzo a este mundo de la cerveza, “en la antigüedad se decía abiertamente y muy acertadamente que el secreto de las cervezas está en la calidad del agua. Se desconocían los minerales disueltos en ésta y su efecto sobre el pH y las enzimas de la malta/cereales molturados.

A medida que se fue analizando el agua y entendiendo el efecto positivo o negativo de los minerales con diferentes cargas de iones sobre el pH, se empezó a modifi car con sales para adaptarlo a cada necesidad dependiendo del estilo de cerveza. Un pH más alto extrae los polifenoles y amargores punzantes del lúpulo y de las cascarillas de la cebada malteada. Las cervezas resultantes son más ásperas al paladar y su bebilidad se ve afectada negativamante.”

En el caso de cerveza ORDUM, el Agua de Borines resulta excelente para su elaboración por sus características.


“En la antigüedad se decía abiertamente y muy acertadamente que el secreto de las cervezas está en la calidad del agua”.



A medida que se fue analizando el agua y entendiendo el efecto positivo o negativo de los minerales con diferentes cargas de iones sobre el pH, se empezó a modificar con sales para adaptarlo a cada necesidad dependiendo del estilo de cerveza.